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Un parto difícil

In Uncategorized on 23/06/2012 at 5:41 pm

El renacimiento de Egipto, de Mahmud Mojtar

“Si eres un periodista en El Cairo, has envejecido diez años en los últimos dieciocho meses” (@Cairo67Unedited).

El pasado martes por la noche, Mubarak se moría a una hora bastante inapropiada. La noticia de su “muerte clínica” llegó cuando quedaban pocos minutos para el cierre de los periódicos. Pero lo peor fue que decidió resucitar segundos antes de que los rotativos pusieran el punto y final a la última edición.

El anuncio me pilló entre cervezas y la descarga de adrenalina fue tal que ni siquiera advertí cómo mi cuerpo olvidaba el cansancio de un día de trabajo extenuante y se ponía en modo “trabajar al borde de la histeria”.

En pocos minutos redacté un artículo que parecía un capítulo de House. Había muerte clínica, trombosis cerebral, coágulos, problemas cardíacos, respiración asistida y desfibriladores. Le dí al botón de Enviar con el corazón desbocado y casi en tiempo de descuento.

Segundos después comenzaba el cruce de rumores. Un general de la Junta Militar afirmaba que Mubarak había mejorado milagrosamente tras salir de la cárcel para ingresar en el Hospital Militar de Maadi. Otro reiteraba que estaba moribundo de verdad. Al Ahram publicaba que, en caso de morir, Mubarak no tendría funerales de Estado. Su abogado, Farid al Dib, sostenía que nada de trombosis cerebral, que se había caído en el baño y se había dado un golpe en la cabeza y Suzanne llegaba al hospital para aportar la nota de dramatismo al tema.

Antes de que su marido cayera en desgracia, Suzanne Mubarak llevaba una vida de lujo

Entre la comunidad periodística reinaba el caos y la histeria. Apuré los últimos segundos antes del cierre definitivo para añadir a mi crónica la palabra “confusión” y deseando que Mubarak se muriera de una vez porque ese día Egipto ya nos había jodido cuando sus dos candidatos a la presidencia se proclamaron vencedores en las elecciones. Y dos putadas al día son demasiadas, incluso en Egipto.

Tras el cierre, no quedó más que seguir los acontecimientos en la televisión y en las redes sociales, donde ocurrió lo que pasa siempre en este país cuando nadie entiende nada: la gente comenzó a reírse y las carcajadas consiguieron aliviar la tensión. Ahí van algunos ejemplos de humor 100% egipcio:

Egipto en 140 caracteres

“Dos presidentes y un funeral”

Este es un poco malo…

El legado de Mubarak

Fake Mubarak picando al personal

Bromas de taxistas

Caos también en las televisiones

Un periodista se acordaba de los periodistas

A más de un periodista se le fue la olla

Lo que todos pensábamos

La muerte y resurrección de Mubarak fueron un paradigma de lo que es Egipto estos días. Cubrir la noticia también. Egipto es y no es una democracia. Egipto sufrió y no sufrió un golpe de estado. Egipto es y no es una dictadura. Egipto tiene un presidente, dos o ninguno. Egipto tiene y no tiene Constitución. Egipto ya no tiene pero quizás tenga Parlamento. Egipto dará hoy los resultados de las elecciones. O mañana. O los dos días. O nunca.

Cada nuevo etapa lanza nuevos y más descabellados rumores a la pista del circo en que se ha convertido informar aquí. Desenredar la madeja y verificar qué es cierto y qué no se ha convertido en una tarea demencial. Entender qué sucede y por qué comienza a antojárseme un esfuerzo estéril en un país sin rumbo, sin piloto y sin timón.

Yo, cuando me pongo así, pregunto a los egipcios, gente experimentada en descifrar absurdeces y sinsentidos. En este caso, la respuesta me la ha dado mi profesora de árabe esta mañana. “Es solo un parto difícil”, me ha dicho.

De una forma un tanto mitológica, los egipcios ven a su país como una madre. “مصر أم الدنيا” (Egipto, la madre del mundo), la llaman. Egipto es una campesina como la que esculpió el célebre Mahmud Mojtar en su ‘Renacimiento de Egipto’. Es una mujer dura que trabaja codo a codo con su marido, que dobla el espinazo bajo el sol en los campos junto al Nilo y que todavía tiene fuerzas para traer al mundo decenas de retoños.

Egipto, la madre del mundo, está teniendo un parto largo y difícil. Mientras ella se desgañita de dolor y suda sangre por el esfuerzo, nosotros nos ponemos de puntillas y asomamos la cabeza. Todos queremos ser el primero en ver qué aspecto tendrá la criatura.

Anuncis
  1. Deseo que el parto sea natural y que no tenga el apellido del ejercito.
    Descansa

  2. Aún recuerdo el comentario de un periodista en el Caire durante el 2009 que decía “espero que pase algo porque ultimamente nos aburrimos mucho con las noticias que hacemos”. A día de hoy pienso en aquel periodista y lo que se me viene a la cabeza es ” No querias sucesos, pues toma, dos tazas” .

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