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El Gran Problema del Baño

In Uncategorized on 13/09/2012 at 10:34 pm

Mientras el mundo mira un vídeo cutre, El Cairo vivía hoy El Gran Problema del Baño

Estoy segura de que en estos momentos cualquier freak de la política internacional intenta comprender el procedimiento por el cual un vídeo amateur de director desconocido ha originado un embrollo diplomático épico y unos disturbios callejeros nada despreciables, aunque menos inauditos.

No pasa nada, Obama, Mursi y compañía también se estarán preguntando cómo salir de esta. Un vídeo cutre hecho por un descerebrado ha encendido la mecha –siempre calentita- de Oriente Medio y ha acabado con la vida de un embajador y tres personas más en Libia, de otras tres en Saná, más doscientos heridos en El Cairo, barcos de guerra estadounidenses rumbo a Libia y pirados asaltando embajadas americanas. Todo esto en plena campaña electoral para las presidenciales en EEUU y con un Mursi ensayando sus dotes de Nasser.

Estoy segura de que en estos momentos cualquier freak de la política internacional cree que este es el problemón más gordo que le ha pasado hoy a Egipto. Se equivoca, pero es normal, porque cualquier freak de la política internacional no ha sido testigo y actor involuntario del Gran Problema del Baño.

A veces me hace gracia que yo, que soy un poco integrista de las cosas mixtas y laicas en general, haya terminado aprendiendo árabe en una escuela que segrega por sexos y que, además recibe oscura financiación de los Hermanos Musulmanes (o de los salafistas, según la versión).

La razón es mi profesora que, además de ser muy buena, es lo más parecido a una madre que tengo en Egipto. En mi escuela, los chicos van al primer piso y las chicas al segundo. Las profesoras y la administración (masculina, claro) resuelven el complicado problema de comunicarse sin mezclarse hablando por teléfono. El bueno de Ahmed soluciona el todavía más difícil escollo de la interacción con las alumnas hablando sin mirarnos a la cara.

Hoy, Un Hombre pintaba concienzudamente la recepción del piso de chicas y las puertas de todas las clases cerradas a cal y canto, con sus respectivas profesoras dentro.

Sonriendo por debajo de la nariz, me he metido en mi clase sólo para encontrar a mi profesora sumida en la más profunda desesperación. Yo no lo sabía, pero estaba caminando al encuentro inexorable del Gran Problema del Baño.

  • Tengo que ir al baño – me ha dicho.
  • Ve – le he respondido.
  • No puedo, hay Un Hombre.
  • Pero el hombre no está en el baño y el baño tiene pestillo. Te puedes encerrar.
  • No puedo, no puedo ir al baño y que haya Un Hombre al lado. No estoy acostumbrada.

Mientras intentaba digerir su respuesta y desviar el tema hacia los complementos adjetivales, ha entrado la profesora de la clase de al lado. Ambas han comentado lo grave del Gran Problema del Baño.

  • ¿Por qué no vas al baño pequeño? Está más alejado de donde está pintando El Hombre – le ha dicho la otra profesora.
  • No voy a ir al otro baño. El Hombre ha ido antes y lo ha dejado hecho una mierda. No voy a utilizar un baño que esté sucio.

La otra profesora se ha retirado a sus aposentos a meditar la cuestión y nosotras hemos comenzado un ejercicio sobre tres formas de decir “hasta” y cómo cada tipo de “hasta” cambia la categoría gramatical de sus complementos. Apasionante hasta que

  • Llevo bebiendo té, café y agua desde las ocho de esta mañana.
  • Ve, quizás el pintor ya se haya marchado.

(Va)

  • No, todavía sigue ahí.
  • ¿Por qué no le dices que salga durante cinco minutos para que puedas ir?

Mi profesora coge el teléfono y llama a Mustafa. Pero es la hora del rezo y Mustafa está rezando, así que no lo coge. El Problema del Baño está alcanzando dimensiones épicas. La agonía se alarga hasta el fin del rezo del mediodía.

  • Hola Mustafa. Laura, mi alumna, necesita ir urgentemente al baño y no puede ir porque hay Un Hombre pintando en el piso (…) No, no puede bajar abajo. ¿Si ya le da cosa ir al baño en un piso donde hay Un Hombre, cómo quieres que vaya en vuestro piso, que está lleno de hombres? (…) Ya lo sé que las extranjeras son diferentes. Pero ella no, ella no quiere ir al baño si hay Un Hombre cerca (…) Tienes que decirle al Hombre que se marche un rato para que ella pueda ir (…) ¿Quieres que se marche enfadada a casa? ¡¿Qué es esta forma de tratar a las alumnas?!

Cuelga, me mira con una sonrisa maliciosa que dura hasta que oímos el golpe de la puerta de la entrada al cerrarse. Sale de la clase, se encuentra con la profesora de la clase de enfrente, le cuenta toda la aventura, dan gracias a Alá porque El Hombre se ha marchado, se besan en las mejillas varias veces y finalmente, va al baño.

Yo no digo que el sorprendente camino que ha elegido mi profesora de árabe para resolver su titánico Problema el Baño tenga nada que ver con el camino que pueda seguir su presidente para resolver el problema del vídeo cutre.

Lo que sí digo es que el presidente del (hasta hoy) principal aliado árabe de Estados Unidos ha tardado dos horas en condenar la violencia en El Cairo, al mismo tiempo que la organización de la que ya no forma parte pero de la que formó parte organiza mañana una manifestación para protestar en contra del vídeo que ha desatado las protestas violentas que Mursi ha condenado.

Pasen y vean… esto es Egipto

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