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40 kilos

In Barcelonosi, Cairotades on 07/01/2011 at 9:36 pm

20 de maleta (grande), 12 de maleta (pequeña), 6 de mochila y 2 de portátil. Total: 40 kilos.

Dos días de hacer, deshacer y rehacer maletas dan para mucho y he llegado a una conclusión. Ni “ni-nis” ni hostias, los jóvenes de hoy en día somos buenos haciendo maletas. Tras decenas de viajes con Vueling, EasyJet o la inflexible Ryanair, hemos desarrollado la habilidad de sortear las restricciones de peso en el equipaje de las compañías aéreas para llevar en las maletas lo que nos da la gana.

No voy a negar que el estilo de mi madre y mi padre –por poner un ejemplo- es impecable: los zapatos al fondo, las camisetas bien dobladas y la ropa interior separada del resto. Pero lo siento, las nuevas técnicas pasan por arrebujar la ropa en bolitas del tamaño de una pelota de tenis y por meter los cables en los calcetines para que no abulten.

Cuando el exceso de peso es irremediable, unas capas de ropa de más suelen ser la mejor solución. Aunque claro, para las chicas con un poco de morro, siempre existe la posibilidad de ligarse a un chico en la cola de facturación y enchufarle un par de kilillos en su maleta. Os parecerá inverosímil, pero sé de quien lo ha hecho.

Y a pesar de nuestra habilidad de embuchar cosas en maletas, siempre hay algo que se queda en tierra. En mi caso: mi cometa, un libro gordísimo de Onetti y unas sandalias muy cómodas, pero que huelen fatal. Por razones culturales y de temperatura, también he abandonado los vestidos cortos, los shorts, los pantalones gruesos y las bufandas.

A cambio, se vienen conmigo: dos cámaras digitales, las fotos que mis amigos y mi familia me han regalado, más cien extra que revelé yo, mis libros imprescindibles –“Capitán Blood”, “El petit príncep” y los “Cien poemas de amor”- y un par o tres de pañuelos para llevar sobre las camisetas de tirantes en los días más calurosos -no para taparme el pelo, ¡eso sólo lo hacen algunas mujeres musulmanas!

Así equipada, yo y mis 40 kilos nos subimos al avión de Egyptair que debería dejarnos en tierras egipcias sobre las 19:30, hora local. Inshallah, porque allí donde voy, todo puede pasar y nunca nada es cien por cien seguro.